
El proyecto es singular, dada las condiciones en las que se debería realizar la explotación minera. A 4.500 metros de profundidad, el yacimiento se encuentra debajo de tres glaciares (Toro I, Toro II y Esperanza), que forman parte de la cuenca hidrográfica del Huasco, que alimenta a gran parte de los ríos de la zona. La minera Barrick Gold planea remover o trasladar esos glaciares, para explotar la mina a tajo abierto. Esto significa la inversión de más de 1.500 millones de dólares, con una vida proyectada de más de 20 años. Además el proyecto por encontrarse en la frontera de ambos países enfrenta algunos problemas legales y tributarios.
El proyecto ha sido objeto de críticas y protestas por el temor a que se produzca un impacto severo en el medio ambiente de la región. El proyecto, cuya primera evaluación de impacto ambiental fue aprobada por las autoridades mediambientales chilenas el 2001, fue objeto de una profundización exigida por la Comisión Regional del Medio Ambiente (COREMA) de la III Región de Atacama.
Esta última se aprobó el 15 de febrero de 2006, aunque esta decisión puede ser revisada por la Comisión Nacional del Medio Ambiente (CONAMA). En junio de 2005, la minera ofreció cancelar más de 60 millones de dólares a los dueños de los derechos de aguas, al igual que a los agricultores, por potenciales daños que puede sufrir la cuenca hidrográfica producto de la explotación minera.
En caso de ser aprobado, el proyecto ya estaría en etapa de construcción desde Diciembre del año pasado y en operaciones el año 2009. Esto traería cantidad de empleo a la Provincia de Huasco y sus ciudades, que sufren de un fuerte desempleo, así como nefastas consecuencias medioambientales debido al uso de ciertas sustancias en la extracción. La posibilidad de materialización de este proyecto se basa en el cumplimiento del Tratado Minero Chileno-Argentino de 2004.
El proyecto ha sido objeto de críticas y protestas por el temor a que se produzca un impacto severo en el medio ambiente de la región. El proyecto, cuya primera evaluación de impacto ambiental fue aprobada por las autoridades mediambientales chilenas el 2001, fue objeto de una profundización exigida por la Comisión Regional del Medio Ambiente (COREMA) de la III Región de Atacama.
Esta última se aprobó el 15 de febrero de 2006, aunque esta decisión puede ser revisada por la Comisión Nacional del Medio Ambiente (CONAMA). En junio de 2005, la minera ofreció cancelar más de 60 millones de dólares a los dueños de los derechos de aguas, al igual que a los agricultores, por potenciales daños que puede sufrir la cuenca hidrográfica producto de la explotación minera.
En caso de ser aprobado, el proyecto ya estaría en etapa de construcción desde Diciembre del año pasado y en operaciones el año 2009. Esto traería cantidad de empleo a la Provincia de Huasco y sus ciudades, que sufren de un fuerte desempleo, así como nefastas consecuencias medioambientales debido al uso de ciertas sustancias en la extracción. La posibilidad de materialización de este proyecto se basa en el cumplimiento del Tratado Minero Chileno-Argentino de 2004.
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